“5. Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes.”

1 Pedro 5:5

En esta primera carta, el apóstol Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, entrega preciosas enseñanzas de nuestra nueva vida en Cristo, y nos da instrucciones precisas de comportamiento entre nosotros, estableciendo las enseñanzas de Jesús como principios de vida para cada uno de nosotros, y en cualquier etapa de vida que estemos experimentando. En el versículo que leemos hoy, Pedro comienza diciéndonos: “Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos”, y esto, nos da a entender que, para los jóvenes, no es fácil el sujetarse a los mayores, pero Pedro insta a los jóvenes a someterse a los ancianos, a sus enseñanzas, a sus consejos, pues los ancianos tienen la experiencia de vida que los jóvenes deben conocer para sus decisiones de vida.

Luego, agrega: “y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad”, la sujeción no es solo a los ancianos sino también unos a otros, como parte integral de un cuerpo nos necesitamos unos a otros. Después, el versículo termina con la siguiente declaración: “Dios resiste a los soberbios, Y da gracia a los humildes”, y eso, es esencial tenerlo siempre presente, de manera de representar a Jesús con nuestra vida y actuar siempre con humildad para que Dios cumpla su propósito en nosotros.

Pr. Herman Gajardo P.