“22. Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo.
23. Pasados muchos días, los judíos resolvieron en consejo matarle;
24. pero sus asechanzas llegaron a conocimiento de Saulo. Y ellos guardaban las puertas de día y de noche para matarle.”
Hechos 9:22-24
El ímpetu, provocado por el Espíritu Santo en Saulo, era tan arrollador que no lo dejaba estar quieto, quería compartir las buenas nuevas con todo el que se le cruzara. En el versículo 22, que leemos hoy dice: “Pero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, demostrando que Jesús era el Cristo”, las mismas dudas de los judíos las tenía Saulo, pero desde su extraordinario encuentro con Jesús, todas sus inquietudes e indecisiones ahora estaban siendo respondidas y todas las profecías del Mesías, descritas en el Antiguo Testamento, estaban siendo reveladas en su mente y en su corazón, por lo cual él tenía muchas razones para demostrar que Jesús realmente era el Cristo.
Pero toda esta revelación recibida por Saulo, dejaba perplejos a sus opositores, quienes acuerdan matarlo, de la misma manera que un día resolvieron matar a Lázaro resucitado, y posteriormente resolvieron también matar a Jesús, pero esta resolución, ahora llega a oídos de Saulo, según leemos en los versículos 23 y 24. El Espíritu Santo en nosotros siempre nos mantendrá informados de las acechanzas del enemigo en nuestra contra (2 Corintios 2:11), y de esto tenemos que estar siempre conscientes, pues una y otra vez el enemigo levantará contiendas en contra nuestra, como dice su Palabra: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8), pero en Cristo somos más que vencedores.
Pr. Herman Gajardo P.


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