“4. Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado;
5. y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él;”
Hebreos 12:4-5
Quienes creemos en Jesucristo, y escudriñamos las escrituras, sabemos que la Biblia nos enseña de las cosas que sucederán en los últimos tiempos, y una de esas profecías es que, como cristianos, seremos perseguidos, seremos considerados como personas indeseables, que no se apegan a las leyes de los nuevos tiempos que el mundo está viviendo, estamos viviendo lo que un día profetizó Isaías: “a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo” (Isaías 5:20), y la tendencia es que tenemos que aceptar todo, ser permisivos, tolerantes, pues de lo contrario seremos acusados de retrógrados, de intransigentes a la modernidad, de religiosos que no nos adaptamos a los tiempos que vivimos, y además se nos dificulta el predicar el evangelio pues el volumen de nuestros equipos molesta al vecindario, y no es fácil conseguir permisos para la predicación en las calles.
Pero el versículo que leemos hoy dice: “aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado”, poniéndonos sobre aviso que vienen tiempos peores para poder cumplir el mandato recibido por el Señor, pues el pecado ha comenzado a abundar en la sociedad que nos ha tocado vivir, pero la Biblia nos enseña: “mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia”, y eso sí reafirma nuestro compromiso con Dios, y nos fortalece para seguir adelante, más aún cuando comenzamos a entender que Dios sigue en control de todo, y que lo que suframos será porque Él lo permite para disciplinarnos, y si somos reprendidos por Dios, todo es para que no desmayemos, y sigamos resistiendo el pecado que nos asedia.
Pr. Herman Gajardo P.



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