“23. siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.

24. Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae;

25. Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y ésta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.”

1 Pedro 1:23-25

En los versículos que leemos hoy, el apóstol Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, nos enseña que hemos nacido de nuevo, pero ahora no de una simiente corruptible, que solo tiene un ciclo de vida y muere, sino que hemos renacido en aquel que venció a la muerte y se levantó de entre los muertos, y ahora tiene las llaves de la muerte y del Hades, como leemos en Apocalipsis 1:18, por lo cual, ahora tenemos una simiente incorruptible, y esto es así “por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”, como bien lo explica Pedro en el versículo 21, pues la Palabra es de Dios y Él es eterno, Él permanece para siempre, y lo declarado por Dios nunca deja de ser.

En los versículo 24 y 25, el apóstol hace una comparación de lo que nosotros conocemos como lo que no es perenne, y lo que sí lo es, mencionando lo siguiente: “Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae, Mas la palabra del Señor permanece para siempre”, de la misma manera, Jesús un día también dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán” (Mateo 24:35), estableciendo de esta manera lo eterno de su Palabra, de manera que usted y yo estemos conscientes y al tanto de todo lo que Dios nos ha establecido, por lo mismo, Pedro enfatiza: “Y ésta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada”, la Palabra es Él, la Palabra es Jesucristo. Crea en Él y será salvo, y usted renacerá, y vivirá por toda la eternidad.

Pr. Herman Gajardo P.