“4. Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

5. Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca.

6. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

7. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”

Filipenses 4:4-7

A pesar de todas las dificultades que el apóstol Pablo experimentaba, ninguna de ellas fue amedrentadora para quien su vivir era Cristo, por eso en los versículos leídos hoy, Pablo nos insta a regocijarnos en el Señor siempre, incluso lo reitera y nos dice “otra vez os digo, ¡¡Regocijaos..!!”, pues para él nada es comparable con la Presencia del Señor en nuestras vidas.

En el versículo 5 nos dice que “nuestra gentileza”, (aquella que brota en nosotros por el hecho de saber que hemos sido perdonados y salvados de la condenación eterna que merecíamos) “sea conocida por todos los hombres”, y esto pues “el Señor está cerca”, su venida es inminente, y pronto seremos transformados con Él en gloria..!! Amén..!!. Y el versículo siguiente nos anima a que “por nada estemos afanosos”, pues el Señor conoce nuestras necesidades y Él responderá a nuestras oraciones y se alegrará con nuestras acciones de gracias, las cuales deben estar siempre delante del Señor.

El versículo 7 nos revela algo grandioso al declararnos “que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento” (su grandeza es sublime), “guardará nuestros corazones y nuestros pensamientos en Cristo Jesús”... Maravilloso, Grandioso, Sublime..!! Agradecemos Señor tu cuidado y “tu pronto auxilio en nuestras tribulaciones”, como cantaba el Salmista David, de manera que todo nuestro ser se alegre siempre en el Señor.

Pr. Herman Gajardo P.