“7. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.
8. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
9. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
10. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.
11. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.”
Romanos 5:7-11
La muerte de Cristo es sinigual, pues a pesar que ninguno de nosotros merecía ser perdonado, más aún éramos enemigos de Él, como aún existen y se levantan en contra de Dios, en contra de la Biblia, en contra de sus mandamientos, en contra de sus preceptos, argumentando que estamos viviendo en una época moderna, libre de imposiciones, donde la libertad personal es el enfoque principal, de manera que todos puedan llegar a ser lo que quieran ser, donde lo malo es bueno y lo bueno es malo, en otras palabras, libertinaje total, donde la perversión y la inmoralidad solo son estilos de vida que se deben aceptar, o sea, totalmente opuestos a los designios de Dios nuestro Creador, pero a pesar de nuestra sucia condición, su Palabra permanece vigente: “en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”, ¡¡Jesús igual muere por nosotros..!! su amor es sinigual..!!. Es hora de ponerse a cuentas con Dios… vuelve a casa… ven a los brazos del Padre Celestial. Jesús con su muerte nos ha reconciliado con Dios. “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31).
Pr. Herman Gajardo P.


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