“1. Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hallando a ciertos discípulos,

2. les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.”

Hechos 19:1-2

En la porción bíblica que leemos hoy, podemos darnos cuenta que mientras el evangelio se sigue predicando, como la hacía el apóstol Pablo sin cesar, también lo hacía Apolos, y aún hoy, en nuestros días, lo seguimos compartiendo, y muchos son agregados a la Iglesia, muchos son puestos en diferentes ministerios, con el objetivo de proclamar las buenas nuevas, y vemos que muchas congregaciones nuevas son inauguradas, donde el evangelio todavía puede predicarse libremente, y al ver eso nos alegramos, e intentamos ser de ayuda a quienes lo necesitan, tratando de apoyarnos mutuamente en la expansión del evangelio, pero… falta algo, y que es imprescindible.

En el versículo 2, Pablo hace una crucial y determinante pregunta: “¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo”, y esto, pues si el Espíritu Santo no está en nosotros, entonces sólo hemos recibido conocimiento, pero no hemos experimentado la gloriosa Presencia de su Espíritu Santo en nosotros, para que se cumpla lo que Isaías profetizó: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel…” (Isaías 61:1). Necesitamos al Espíritu Santo, de lo contrario nuestro ministerio será infructuoso.

Pr. Herman Gajardo P.