“9. con Onésimo, amado y fiel hermano, que es uno de vosotros. Todo lo que acá pasa, os lo harán saber.
10. Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda, y Marcos el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido mandamientos; si fuere a vosotros, recibidle;”
Colosenses 4:9-10
Que interesante es leer en estos versículos, acerca de las personas que estaban cerca del apóstol Pablo, acompañándolo en las difíciles circunstancias que tuvo que soportar, y con los cuales él podía contar, para que llevaran las cartas que el Espíritu Santo le instaba a escribir. Pablo había tenido tremendas revelaciones y experiencias sobrenaturales, cuando el Señor lo transportó en el Espíritu, según él mismo lo relata en la segunda carta a los Corintios 12:2-4, por lo cual, Pablo estaba preparado y capacitado por Dios mismo para enseñarnos en sus escritos, las gloriosas verdades y misterios que nos han sido revelados al leer sus cartas. En el versículo 9, que leemos hoy, nos habla de Onésimo, quien es uno de los encargados de dar a conocer en las diferentes iglesias que comenzaban a congregarse, acerca de la condición que se encontraba Pablo, para que los hermanos estuviesen tranquilos y se animaran a seguir adelante a pesar de la persecución.
Luego, en el versículo 10, nos habla de Aristarco, el cual estaba preso igual que él. Pero lo más interesante es que habla de Marcos, el sobrino de Bernabé, con el cual había tenido un conflicto en uno de sus viajes misioneros, aduciendo que Juan Marcos, los había abandonado (Hechos 15:37-40), pero ahora lo vemos hablando muy bien de Marcos, incluso conminando a los hermanos, a que si Marcos los visita que lo reciban. Pablo no tenía ningún rencor en contra de Marcos, a pesar de la división que causó en aquella ocasión que andaban predicando en Panfilia. Que tremendo ejemplo para nosotros, para olvidar lo malo y preocuparnos sólo del servicio al que fuimos llamados.
Pr. Herman Gajardo P.


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