
“25. Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
26. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.”
Marcos 11:25-26
Es muy interesante la forma en que Dios nos enseña acerca del perdón. Debemos primero perdonar nosotros y después nos perdona Él. No antes. ¿Porqué?. Porque Dios conoce la intención de nuestro corazón. A Dios no le podemos engañar.
La Biblia contiene muchos ejemplos de perdonar y de amar. Muchas veces nosotros decimos que hemos perdonado pero guardamos resentimientos en nuestro corazón. Hay quienes dicen que ellos perdonan pero no olvidan. Hay quienes dicen que la ofensa fue muy grande y que no pueden perdonar. Hay quienes incluso buscan vengarse de aquel que les hizo daño. Hay quienes dicen que no perdonan porque no les han pedido perdón. Hay quienes lisa y llanamente deciden nunca perdonar. Y todas estas personas viven atadas y encarceladas por la falta de perdón. Y no se dan cuenta pero sufren internamente por la decisión tomada y que no quieren quebrantar.
Pero Dios envió a su hijo “no para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él”. O sea, tú y yo tenemos la esperanza de ser libres de esa opresión de no poder perdonar.
Cuando Jesús se presenta a sí mismo en una sinagoga, Él lee un párrafo del libro de Isaías donde dice que “el Espíritu del Señor está sobre Él, porque Dios lo envió a sanar a los quebrantados de corazón, y a los presos dejarlos libres” o sea Jesús vino a salvarnos y a darnos libertad, no se refiere a estar en una prisión por un delito cometido ante los hombres, sino en una prisión interna que no nos deja vivir en libertad. Por eso Jesús nos dice que Él nos haría verdaderamente libres.
Yo quiero ser libre y si para lograr mi libertad debo entonces perdonar a mi agresor, pues determino de corazón perdonar. Solo entonces algo glorioso ocurrirá dentro de nosotros, pues sentiremos que algo inexplicable comienza a ocurrir y es que el perdón de Dios se activa y las cadenas se rompen y, maravillosa y sobrenaturalmente la nueva vida de Cristo se manifiesta en nuestros corazones y el perdón se encarga de romper toda atadura y nos hace totalmente libres.
¿Quieres ser libre de toda opresión? entonces deja que Jesús tome el control de tu vida y todo cambiará a tu favor.
Pr. Herman Gajardo P.


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