“1. Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra.”
Tito 3:1
Realmente, Dios sabe confrontarnos en nuestra arraigada manera de pensar, pues nuestra mentalidad anhela el ser libres y hacer lo que a nosotros nos parece bien hacer, muchos han optado por asumir esto como su forma de vida, y no se sujetan a los gobernantes ni a las autoridades, aduciendo que ellos no se someten a nadie, pero esto, claramente, es lo opuesto a lo que el mensaje de las Sagradas Escrituras nos enseña y enfatiza una y otra vez, pues Dios conoce el daño que el pecado ha causado en los seres humanos, que con engaños nacidos en Satanás mismo, nos aleja cada vez más y más del propósito que Dios diseñó para cada uno de nosotros, empezó en el jardín del Edén engañando a Eva, y los mismos ardides malévolos sigue usando hoy para engañar al mundo entero, pues los fundamentos establecidos por Dios no son aceptados, y más aún, se despotrica en contra de ellos aduciendo que son leyes y mandamientos obsoletos para la época moderna que nos ha tocado vivir.
El hecho de leer en este versículo que hay que sujetarse a las autoridades superiores, no es una opción válida para la filosofía reinante en el mundo, pues ella plantea que debemos rebelarnos a las autoridades, las democracias ya no funcionan, pues las minorías se hacen fuertes y se empoderan anárquicame en contra de lo establecido, y que la Palabra leída hoy nos diga: “que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra”, es una utopía, es algo que no es compatible con las ideas sociales o políticas imperantes. Los fundamentos establecidos, ya sean morales, familiares, sociales, o políticos están deteriorados, pero la Palabra de Dios sigue vigente, sigue siendo nuestra única alternativa de vida. Yo, he determinado guiarme por ella, pues es la voluntad de Dios, y eso enseñamos y divulgamos. Le invito a fijar sus ojos en Jesucristo, Él es el camino, la verdad, y la vida.
Pr. Herman Gajardo P.


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