“24. Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo. 25. Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. 26. Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos.”
Juan 17:24-26
En la última parte de su oración, Jesús rogaba al Padre para que nos tuviera en cuenta, el versículo 24 dice textualmente: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo”, si usted se fija bien, Jesús dice “donde yo estoy”, no dice “donde yo estaré”, ni tampoco “donde tu me envíes”, sino que habla en tiempo presente, si bien Él estaba físicamente en Jerusalén, Jesús se refería a su posición divina, donde Él está como realmente Él es, así como cuando se transfiguró y Pedro, Juan y Jacobo vieron su gloria como realmente Jesús es.
En el mismo versículo 24, Jesús menciona el motivo por el cual pide al Padre que estemos con Él, y es “para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”, qué importante es entender que la gloria del Señor es desde siempre, Tremendo, Maravilloso, luego, en el versículo 25 agrega: “Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste”, de lo cual aprendemos la importancia de conocer a Jesús, pues Él vino a revelarnos al Padre, a Dios que nos amó, y nos dió a su único hijo, para que muriera en nuestro lugar.
En el versículo 26, encontramos la última parte de la oración de Jesús, que dice: “Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos”., qué maravilloso es saber que su amor permanecerá para siempre en nosotros. Somos privilegiados de haber sido considerados por Dios, no mereciendo nada, Él nos amó y Jesús pide al Padre que donde Él está, nosotros estemos con Él.
Pr. Herman Gajardo P.



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