“3. ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?
4. El limpio de manos y puro de corazón; El que no ha elevado su alma a cosas vanas, Ni jurado con engaño.”
Salmo 24:3-4
Estos versículos que leemos hoy, contienen una verdad irrefutable e ineludible en relación a la integridad que Dios espera ver en cada uno de nosotros, pues el salmista hace la siguiente pregunta: “¿Quién subirá al monte de Jehová?”, o sea, ¿quién anhela subir donde está la habitación del Señor?, ó ¿quién está dispuesto a morir a sí mismo para tener un encuentro con Dios?, ¿Quién?, muchos quieren, muchos lo desean, pero no cumplen con los requisitos de integridad que a Dios le agradan, como obediencia, sujeción, santidad. Luego hay una segunda pregunta: “¿Y quién estará en su lugar santo?”, o sea, ¿quién podrá entrar y permanecer delante de su Presencia?, estas son preguntas que debemos hacernos constantemente.
En el versículo 4, encontramos la respuesta que el salmista, inspirado por el Espíritu Santo, nos enseña: “El limpio de manos y puro de corazón”, el que ha procurado andar de acuerdo a sus mandamientos, “El que no ha elevado su alma a cosas vanas”, el que se ha cuidado de proteger la integridad de su corazón, “Ni jurado con engaño”, el que no ha caído en situaciones de engaño ni su boca ha pronunciado cosas indebidas. Dios permita que podamos permanecer fieles y leales al Señor y que Dios nos permita verle cara a cara.
Pr. Herman Gajardo P.


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