“22. Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro;”
1 Pedro 1:22
El apóstol Pedro continúa enseñándonos y exhortándonos sobre el significado del gran sacrificio de Cristo a nuestro favor, en la cruz del calvario, y en este versículo nos enfatiza que la muerte de Cristo, y el derramamiento de su preciosa sangre (preciosa no por ser bella, sino por su alto precio), nos perdona nuestros pecados y por consiguiente nos deja limpios, “Habiendo purificado vuestras almas” nos reitera Pedro, y agrega que es por “la obediencia a la verdad”, y esto solo es “mediante el Espíritu”, Amén..!! es Dios mismo manifestando su trinidad, Dios planifica su plan de rescate, Jesús lo cumple, y el Espíritu Santo controla y guía toda la operación.
A través de esto Dios mostró su gran amor por nosotros, por la humanidad, por todas las generaciones, pasadas, presentes, y futuras, y con un objetivo claro, que nosotros pudiésemos sacar ejemplo de ello e imitarlo, como hijos suyos, de manera de que “el amor fraternal no fingido” sea parte de nuestra nueva manera de vivir ahora que estamos en Cristo, y tengamos los unos por los otros un verdadero amor, de manera de obedecer su mandato de: “amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro”, enfatizando con estas palabras que el amor es lo importante, que Dios nos dió ejemplo, que Jesús nos enseñó el cómo hacerlo, y que su Espíritu Santo que mora hoy en nosotros, nos guía, nos exhorta, y nos encamina a cumplirlo.
Pr. Herman Gajardo P.


Sé la primera persona en compartir una reflexión.