“2. puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”
Hebreos 12:2
Qué hermosa frase contiene este versículo que leemos hoy: “puestos los ojos en Jesús”, tremendo, maravilloso, pues Él es nuestra Salvación. Él es nuestro Socorro, Él es nuestro Redentor, Él es nuestro todo, es nuestro ejemplo de vida, es nuestro referente, solo en Él debo fijar mi mirada, solo sus pasos debo seguir, Él es “el autor y consumador de la fe” dice el versículo también, es Jesús, es el hijo de Dios, es el Rey de Reyes, es el Señor de señores, nadie como Él, solo Él es digno de toda nuestra atención, poner nuestros ojos en Él tiene que ver con nuestro enfoque de vida, con el ejemplo a seguir, en todo tiempo, cuando estamos en problemas, cuando estamos en angustia, cuando tenemos que tomar una decisión o una determinación, en asuntos familiares, asuntos laborales o asuntos ministeriales, solo Jesús debe capturar nuestra mirada.
Luego el versículo sigue hablando de quién es Jesús al decir que: “el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz”, cumpliendo de esa manera lo profetizado por Isaías: “Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho” (Isaías 53:11), pues pagó con su vida el precio de nuestra salvación, y ese es su gozo, y es nuestra mayor alegría, y a pesar de todo lo complicado y terrible de su sufrimiento, el versículo termina diciéndonos: “menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios”, no le importó su sufrimiento, solo le importó cumplir con redimirnos del pecado, y “Dios lo exaltó hasta la sumo”. Maravilloso Salvador, solo en tí pondremos nuestros ojos.
Pr. Herman Gajardo P.


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