“10. vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, pero que ahora sois pueblo de Dios; que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero ahora habéis alcanzado misericordia.”
1 Pedro 2:10
En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pedro se encarga de recordarnos en dónde estábamos antes de conocer el glorioso evangelio de Jesucristo, en esa paupérrima forma de vivir, desdichados, sin un futuro, destinados a morir eternamente, pero ahora, el Señor nos sacó de la oscuridad y nos trajo a su luz admirable (1 Pedro 2:9), y escribe: “vosotros que en otro tiempo no erais pueblo”, o sea, Pedro nos está escribiendo directamente a nosotros, a los gentiles, a quienes no pertenecíamos a su pueblo, pero Dios nos vió en nuestra triste condición, y nos amó, y nos recogió en sus brazos, y nos lavó, limpiándonos de toda contaminación del pecado y “ahora sois pueblo de Dios”, nos dice Pedro en su carta, y esto es una palabra para cada uno de quienes crean en Jesús y lo reconozcan como Señor y Salvador de sus vidas.
Luego, el mismo versículo dice: “en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia”, haciéndonos ver cuán necesitados estábamos de su misericordia, la cual ni soñábamos que pudiera existir, y estábamos perdidos, y sin esperanza, pero Dios nos envió un Salvador, a Jesucristo, y “ahora habéis alcanzado misericordia”, Gloria a Dios por su gran amor y eterna misericordia, y por hacernos partícipes de la bendición de ser parte activa de su pueblo.
Pr. Herman Gajardo P.


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