“4. que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos,

5. a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.”

Tito 2:4-5

En estos versículos que leemos hoy, el apóstol Pablo sigue dando instrucciones a Tito, para que los considere en la elección de las personas que estarán en autoridad en la iglesia en Creta, y que también son requisitos válidos a considerar en las iglesias de hoy, en este caso Pablo se refiere a las mujeres, las cuales, dice acá: “que enseñen a las mujeres jóvenes”, por lo cual entendemos que la responsabilidad de las “ancianas” (nombre dado al liderazgo en la iglesia local), es enseñar, y obviamente siendo ellas ejemplo en todo, primeramente deben influir en las mujeres jóvenes, aquellas que necesitan un consejo para enfrentar la adultez y las responsabilidades que conlleva el asumir nuevos desafíos, por lo cual, dice el versículo: “a amar a sus maridos y a sus hijos”, dándole la importancia debida al amor que debe primar en el matrimonio, y por supuesto también hacia los hijos.

Luego, en el versículo 5, dice: “a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos”, por lo cual deducimos que las damas en autoridad tienen una importante misión que cumplir, en el cuerpo de Cristo, pues tienen mucho que enseñar a las jóvenes, dando un énfasis especial al desempeño como esposas y como madres. Si esto se cumple cabalmente, podremos tener la seguridad que las futuras generaciones, tendrán un fundamento sólido de dependencia de Dios y de sus padres, pues la familia sigue siendo el soporte vital de una sociedad. Y además, como termina el versículo: “para que la palabra de Dios no sea blasfemada”, pues sus principios son el fundamento ineludible de nuestras vidas. Maravillosa es la Palabra del Señor.

Pr. Herman Gajardo P.