“24. Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros. Si lo que habéis oído desde el principio permanece en vosotros, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.
25. Y ésta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna.”
1 Juan 2:24-25
El énfasis principal del evangelio de Jesucristo, siempre fue el dejar en claro el porqué de la venida del Señor a vivir entre nosotros, Jesús siempre repetía que Él venía a salvarnos, y daba a conocer en su mensaje que Él era la propiciación por nuestros pecados, Él llamaba a venir en pos de Él para encontrar el descanso que necesitamos. El apóstol Pablo, en una de sus cartas declara que: “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23), presentando a Jesús como la única opción para librarnos de nuestro nefasto destino eterno por causa del pecado que heredamos de nuestros padres Adán y Eva.
Pero en los versículos que leemos hoy, nos damos cuenta que Jesús, en su mensaje nos muestra su amor, y nos enseña que podemos ser salvos de la condenación eterna, por lo cual Juan escribe que ”Lo que habéis oído desde el principio, permanezca en vosotros”, o sea cada enseñanza de Jesús debe ser parte de nuestra vida, de nuestro pensar, de nuestro actuar, de manera de ser el reflejo de su Palabra, no solo oidores sino también hacedores, o sea poner en práctica lo aprendido, de esa manera demostrar que permanecemos en el Hijo y por ende, también en el Padre, de manera que su promesa de darnos vida eterna sea una realidad en nuestras vidas.
Pr. Herman Gajardo P.


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