“14. Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.”
Oseas 2:14
El inmenso amor de Dios nos seduce de tal manera, que si ponemos atención a lo que Dios nos dice, todo se traduce en amor hacia nosotros. Amor inmerecido. Amor sublime. Amor profundo. Amor del bueno. El profeta Oseas es portador de profundas verdades que nos enseñan y grafican de una manera maravillosa acerca del inmenso amor de Dios por cada uno de nosotros. Oseas vivió experiencias en su propia vida, que Dios las preparó y usó para que hoy pudiésemos entender y experimentar de qué manera Dios nos ama.
Aún en nuestra porfía, al no hacer caso a los direccionamientos que su Palabra nos enseña, y nos esforzamos por seguir nuestros propios caminos, el amor de Dios sigue intacto, y nos sigue amando. Su amor no cambia ni se termina. Dios es amor.
El versículo que leímos nos revela lo que hace Dios para reconquistar nuestro esquivo amor por Él. Y nos dice que Él nos atraerá, que Él llamará nuestra atención con gestos de su gloria y poder, y que nos llevará al desierto, a un lugar desolado pero tranquilo, en donde en medio de la calma y la quietud reinante, Él podrá hablarnos a nuestro corazón.
Pero quizás nuestra reacción, debido a nuestra vana manera de vivir, nos hará ver otra realidad, considerando que para nosotros el desierto es sinónimo de tristeza, de soledad, de incertidumbre, de frío, de calor, de hambre, de recuerdos, de anhelos frustrados, de enemigos al acecho, etc., como que todo es malo, pero nuestros ojos poco a poco comienzan a fijarse en Él, pues solo Él puede sacarnos de allí, solo Dios puede proveer para nuestras necesidades en ese lugar o situación, y poco a poco vamos entendiendo que nuestra mirada solo puede estar dirigida hacia Dios, quien es lo que nuestra alma y nuestro ser entero necesita. Entonces Dios nos habla tiernamente, y nos muestra su amor, y nos recuerda sus maravillas, y se compromete a bendecirnos y a cumplir cada una de sus promesas, quizás de la misma manera en que lo haría una persona enamorada. Y Él esperará nuestra reacción... y seguirá siendo paciente... y prologará su misericordia... y nos perdonará una y otra vez nuestras infidelidades... y seguirá ofreciéndonos su salvación... y volverá a darnos vida... y eterna... y nos amará... y seremos uno con Él...
Qué hermosa historia de amor... creo que recién estamos vislumbrando lo que significa su amor y su interés en amarnos tanto...
“A pesar de todo, yo la atraeré y la
llevaré al desierto, y allí, con mucho cariño y muy tiernamente, hablaré a su corazón, y haré que se vuelva a enamorar de mí”
Oseas 2:14 (Traducción de HGP)
Pr. Herman Gajardo P.


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