“7. Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad, Y cantarán tu justicia.

8. Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia.”

Salmo 145:7-8

Agradecer a Dios es la respuesta de un corazón gozoso que reconoce que la mano del Señor está a su favor, que declara su total dependencia del amor y misericordia de Dios en su vida, y que nada puede hacer sin la inmensa bondad del Creador. David escribe estos versículos que leemos hoy, declarando la grandeza de Dios, y nos insta a ser agradecidos siempre, y dice: “Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad”, o sea, que nunca nadie se olvide de reconocer todo lo que Dios ha hecho en su vida, por habernos salvado de la muerte eterna, por protegernos cada día, por estar siempre a nuestro lado, por mostrarnos su inmensa bondad, sin olvidar ninguna de sus maravillas para con nosotros. luego, agrega: “Y cantarán tu justicia”, debemos alegrarnos, y cantar que su justicia ha sido a nuestro favor, pues, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8), y nos amó, y nos perdonó, y nos salvó.

En el versículo 8, David escribe: “Clemente y misericordioso es Jehová, Lento para la ira, y grande en misericordia”, enseñándonos a no olvidar, ni por un instante, que la bondad de Dios es infinita, es gloriosa, es maravillosa, que no hay palabras para declarar su inmensa bondad, y que nuestra reacción de agradecimiento a su gracia infinita debe ser el cantar y publicar cada día, en cada momento de nuestra vida, que estamos cubiertos y protegidos por su inmensa bondad.

Pr. Herman Gajardo P.