“11. Pero María estaba fuera llorando junto al sepulcro; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro;
12. y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.
13. Y le dijeron: Mujer, ¿por qué lloras? Les dijo: Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto.
14. Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.”
Juan 20:11-14
María Magdalena vuelve al sepulcro después de avisarles a Pedro y a Juan, y se queda allí llorando, los discípulos vuelven a sus hogares, pero María continúa acongojada por todo lo sucedido, y vuelve a mirar dentro del sepulcro, pero algo glorioso ocurre, ella ve a dos ángeles que estaban sentados allí, uno en la cabecera y el otro a los pies de donde debía estar el cuerpo de Jesús.
Los ángeles, al verla llorando, le preguntan: “Mujer, ¿porqué lloras?”, la inmediata respuesta de María Magdalena fue: “Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto”… María seguía choqueada con la situación, su corazón estaba desgarrado, ve a los ángeles, los escucha preguntarles porqué llora, y solo atina a indagar en donde habrán llevado el cuerpo de Jesús, como si el ver a ángeles no tuviera una mayor importancia, pero ellos eran portadores de muy buenas noticias, pues son los mismos que después declaran: “¿porqué buscáis entre los muertos al que vive?, no está aquí, sino que ha resucitado”, pero María aún no entiende lo que pasa.
Después que María le responde a los ángeles y les hace ver su preocupación, se da vuelta y ve a un hombre allí, pero no sabía que estaba viendo a Jesús, sus ojos estaban llenos de lágrimas, y no distingue quién está allí… quizás muchas veces pasamos por un dolor tan grande, que nuestros ojos no nos dejan ver a Jesús que está ahí con nosotros, Él siempre está preocupado de nosotros y nuestras lágrimas nunca pasarán desapercibidas delante de su Presencia. Maravilloso Jesús.
Pr. Herman Gajardo P.


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