“2. para que sean consolados sus corazones, unidos en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo,”

Colosenses 2:2

En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo continúa enseñándonos acerca de la preocupación que debemos tener siempre por nuestros hermanos en la fe, considerando que el  “el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8), y para muchos no es fácil el mantenerse firmes, por lo cual nuestra oración debe mantenerse activa por aquellos que necesitan ser fortalecidos, y además, “para que sean consolados sus corazones, unidos en amor”, y esto, pues al no ser perseverantes, viene el desánimo, y la culpabilidad, lo cual hace muy necesario la oración y la ayuda mutua, y por supuesto, unidos en amor, y una cosa muy importante: “no dejando de congregarse” (Hebreos 10:25), porque de esa manera podemos estimularnos mutuamente, aprender juntos, adorar juntos, y ser bendecidos como congregación.

El versículo continúa diciéndonos: “hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento”, y esto, porque debemos proponernos como meta personal, el alcanzar ese tesoro que Dios tiene guardado para nosotros, esa riqueza de entender plenamente, con el fin de ser capaces de: “conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo”. A veces pensamos que hemos conocido mucho de Dios, a través de estudios bíblicos, predicaciones, siendo fieles a nuestras responsabilidades en la congregación donde asistimos, pero Dios es mucho más que el conocimiento que hemos adquirido hasta ahora, pues nuestra mente es incapaz de entender, de asimilar, de soportar tanta grandeza y majestuosidad, pero en los planes de Dios siempre ha estado el darse a conocer a nosotros. Sea fiel al Señor, sea leal con sus autoridades eclesiásticas, la venida del Señor está muy cerca, y debemos estar preparados.

Pr. Herman Gajardo P.