“2. Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;
3. orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,
4. para que lo manifieste como debo hablar.
5. Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.
6. Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.”
Colosenses 4:2-6
Una de las enseñanzas de Jesús fue acerca de la necesidad de la oración, de hecho Él mismo dió constantemente ejemplo de ello con su proceder, y se iba, muchas veces solo, al monte a orar y tener comunicación con su Padre. En el versículo 2 , de la lectura de hoy se hace énfasis o más bien es un mandato, a “perseverar en la oración”, agregando “velando en ella con acción de gracias”, de manera que el orar sea habitual en nosotros.
En el versículo 3, nos habla que en ese tiempo no era fácil la predicación, por lo cual el apóstol Pablo pide oración para que Dios abra puertas y el evangelio sea dado a conocer. De la misma manera hoy debemos orar unos por otros, para que Dios use a sus ministros y la Palabra sea predicada con poder y autoridad. El versículo 5 hace mención a que debemos hacerlo sabiamente y que debemos aprovechar bien el tiempo.
El versículo 6 nos insta a que nuestra palabra sea con gracia, sazonada con sal, agrega, “para que sepáis cómo debéis responder a cada uno”. Debemos estar conscientes que esta labor de compartir el evangelio no es fácil, por eso debemos estar constantemente orando, y pidiendo al Padre sabiduría y valor para continuar con nuestro cometido. Dios nos bendiga y nos use para continuar a su servicio.
Pr. Herman Gajardo P.


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