“8. pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

9. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos.

10. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas,

11. los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.”

Hechos 1:8-11

Cuando Jesús se despide de sus discípulos, los cuales estaban junto a unas 500 personas, antes de ascender al cielo, y volver a la Casa del Padre, entrega las últimas instrucciones a sus seguidores, instándoles a que permanecieran en Jerusalén, y que esperasen la promesa del Padre, que Él les había dicho sucedería cuando Él se fuera, Jesús se refería explícitamente a la venida del Espíritu Santo, pues recibirían poder para representarlo en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Después que Jesús les dice esto, asciende al cielo, y todos los presentes miraban asombrados lo que allí sucedía, entonces aparecen 2 ángeles y les preguntan porqué miraban al cielo, y agregan que, este mismo Jesús que fue alzado al cielo, de esa misma manera Él un día volvería. Ratificando lo que Jesús les había dicho a sus discípulos y también el apóstol Pablo lo explica en una de sus cartas.

Todo esto nos lleva a meditar en que todo lo que Jesús prometió que ocurriría, ya se ha cumplido, el Espíritu Santo vino y sigue cumpliendo su propósito de estar siempre con nosotros, dándonos poder para predicar su evangelio, y con ansias esperamos su venida, prometida por Jesús y ratificada por los ángeles, el día que Él ascendió al cielo. Por lo cual clamamos cada día ¡¡Ven Señor Jesús..!!.

Pr. Herman Gajardo P.