“14. Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.
15. Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.
16. Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.”
1 Juan 4:14-16
El apóstol Juan escribe aquí con mucha convicción personal acerca de lo que él personalmente aprendió y experimentó con Jesús, por lo cual en el versículo 14 dice que él vió, y por eso testifica, “que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo”, y eso mismo testificamos hoy los que hemos experimentado su inmenso amor y esta gloriosa verdad, que Jesús es el Hijo de Dios, y que vino desde el cielo como el Salvador, para librarnos de la muerte eterna, si creemos en Él.
Mucha gente sabe esto, lo ha oído, lo cree, pero no lo confiesa… y eso es debido a que solo conoce a Dios “de oídas”, pero aún no ha tenido un encuentro personal con Dios, y aún no ha experimentado lo hermoso que es estar en Su Presencia. El versículo 15 nos enseña que: “Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios”, por lo cual es necesario y vital confesar esta verdad para tener la certeza que Dios permanece en nosotros y nosotros en Él.
En el versículo 16, el apóstol es más explícito para enseñarnos esto y escribe que: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros”, enfatizando en la importancia de “conocer” y “creer” en el amor que Dios tiene para con cada uno de nosotros, no te sientas fuera de esta verdad, si tú has conocido su amor, y lo has experimentando, confiésalo delante de tu fa familia, de tus amistades, en tus redes sociales, comparte del amor de Dios, y no olvides nunca que “Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él”. Tremendo..!! Maravilloso..!!
Pr. Herman Gajardo P.


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