“5. Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado.”

Salmo 32:5

La decisión más importante de nuestra vida es la que produce en nosotros un cambio en ciento ochenta grados, de manera que podamos comprobar que hemos cambiado totalmente de dirección, y esto solo puede ocurrir cuando Dios nos sale al camino, a través de una Palabra bíblica, en medio de una enfermedad, en medio de alguna aflicción, o también cuando somos sensibles a su voz, y dentro de nosotros se produce algo que no podemos explicar pero que ha traspasado todas nuestras defensas intelectuales y emocionales, y eso ocurre cuando reconocemos que somos pecadores y dentro de nosotros se produce una tremenda inquietud por hablar con Dios y pedirle su perdón.

En el versículo que leemos hoy el salmista abre su corazón y relata su personal experiencia con Dios y escribe su sincera oración: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová”, y esa es la mejor determinación que nosotros hoy podemos hacer, y ponernos a cuenta con Dios, de manera que Él nos escuche y tenga misericordia de nosotros. El versículo leído termina con una poderosa declaración del salmista: “Y tú perdonaste la maldad de mi pecado”… amén..!! Gloria a Dios..!! Dios nunca despreciará la oración de un corazón contrito y humillado, si tomas esto como un ejemplo para tu vida, no lo pienses más y ponte a cuentas con Dios, y Él será fiel en perdonarte, y darte una nueva vida.


Pr. Herman Gajardo P.