“2. Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.”
Miqueas 5:2
Hemos estado compartiendo profecías acerca del nacimiento de Jesús escritas en el Antiguo Testamento, y que los profetas describieron de tal manera que se cumplieron a cabalidad en la persona de Jesús, y eso ratifica y afianza nuestra fe y creencia en la veracidad de las escrituras, pues estas profecías fueron las que indagaron los fariseos y religiosos cuando les llegó la noticia que el Mesías había nacido.
La ciudad de Belén no era muy grande, pero está llena de connotaciones y acontecimientos importantes que la hacen una ciudad muy especial, la Biblia narra la historia de Noemí y Rut, y Noemí era de Belén, la familia de David también era de Belén, cuando David fue rey un día anheló en su corazón beber agua fresca de un pozo ubicado en Belén y sus valientes fueron en medio de los enemigos y le trajeron de esa agua a David, el significado de Belén es hermoso, significa Casa del Pan, obviamente profético de quien nacería un día en ese lugar. Tremendo. Glorioso.
A veces tendemos a pensar que todo es casual, pero lo escrito en la Biblia acerca del Mesías que vendría realmente es maravilloso, y no es producto de la casualidad ni de la conjunción de los astros o planetas en su trayectoria, como algunos piensan que pudo haber sido, Jesús vino a nacer porque era parte de un plan trazado en la eternidad de Dios, como dice el versículo que leímos: “sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. Jesús no solo es el hijo de Dios, Jesús es Dios mismo. ¡¡Gloria a Dios..!!
Pr. Herman Gajardo P.


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