“7. Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
8. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.
9. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?
10. ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?
11. Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?
12. Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.”
Mateo 7:7-12
En estos versículos encontramos una de las más claras enseñanzas relacionada con la oración que impartiera Jesús al respecto, considerando que Él enfatiza en pregonar que al que pide, se le dará, el que busca, hallará, y al que llama, se le abrirá, y además agrega en los versículos 9 y 10, lo siguiente: “¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?”, dando a entender que en nuestra naturaleza, aunque alejados de Dios, sabemos hacer el bien, de la misma manera debemos creer que sucederá lo que Dios nos ha prometido.
En el versículo 11 leemos que, si nosotros siendo malos sabemos dar lo bueno a nuestros hijos, con cuánta mayor razón el Padre dará a sus hijos buenas cosas si se lo piden, por lo cual debemos ser perseverantes en nuestras oraciones, y aunque no veamos la respuesta que esperamos debemos seguir pidiendo, seguir buscando, seguir tocando su puerta, que esa respuesta que buscamos, el Señor vendrá en nuestro socorro, debemos aprender a esperar en Él y solo en Él, sin desmayar.
En el versículo 12 el Señor Jesús nos enseña magistralmente, la que es llamada la regla de oro: “todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”, de esta manera nos enseña lo que es la ley y los profetas, o sea lo que debemos interpretar y cumplir después de leer y conocer lo que dicen las escrituras, Jesús enseñaba con vehemencia lo que la Palabra escrita nos insta a hacer, y esto es una prueba tangible de cómo debe ser nuestra manera de vivir, amar a nuestro prójimo y demostrarlo con nuestros hechos.
Pr. Herman Gajardo P.


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