“3. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.

4. ¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.”

Santiago 4:3-4

Es muy interesante leer estos versículos bíblicos de hoy, pues nos dan a entender que no basta sólo con pedir, sino que debemos meditar bien en lo que estamos pidiendo, pues Dios en su sabiduría y soberanía, no nos dará todo lo que le pidamos, sino que Él responderá nuestra oración solo si es que en verdad es necesario lo que le estamos pidiendo, pues muchas veces nos daremos cuenta que lo que le estamos pidiendo es solo “para gastar en vuestros deleites”, como dice el versículo, y obviamente, Dios no satisfacerá nuestros caprichos o cosas que pedimos mal; lo que debemos hacer es analizar nuestras peticiones, pues Dios escucha la oración de nuestro corazón, y no la que sale solo de nuestros labios, y esto es avalado por David cuando escribió: “Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmista 51:17), por lo cual es imperativo que tengamos en cuenta todo esto cuando acudamos a Dios en oración.

Nuestra mente se contamina muy fácilmente con los conceptos y filosofías del mundo, por eso el versículo 4 nos dice sin tapujos: “¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios?”, o sea, si pensamos como el mundo lo hace, sin temor a Dios, incluso aduciendo que “en el pedir no hay engaño”, pero sin aceptar las enseñanzas bíblicas, todo eso nos lleva más bien a apartarnos de Dios que acercarnos a Él, y por ende, nuestra aceptación y amistad con las cosas del mundo, nos enemista con Dios. No olvidemos nunca que su Palabra nos enseña que: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él” (1 Juan 2:15).

Pr. Herman Gajardo P.