“16. Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;
17. y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.”
Santiago 4:16-17
Estos versículos que leemos hoy, nos confrontan en relación a la posición que hemos logrado, aunque haya sido con esfuerzo y con sacrificio, lo cual no es una justificación delante del Señor, si lo logrado o adquirido nos hace jactarnos, demostrando abiertamente una soberbia la cual, obviamente, no es buena y Dios prácticamente aborrece, pues eso abre puertas para rebelarse ante su Soberanía, y asumiendo que nosotros somos capaces de lograr esas metas y no necesitamos a Dios para lograrlo, lo cual nos hace ser liberales, o libres para hacer lo que a nosotros nos parece bien, y optamos por asumir conceptos contrarios a su Palabra, pero que nos hacen estar bien con las corrientes de este siglo.
En el versículo 17, hace mención “al que sabe hacer lo bueno”, o sea se dirige a quienes por conocimiento adquirido en su Palabra, o asumido por enseñanza de nuestros padres, o autoridades eclesiásticas, o tan simplemente por sentido común, sabemos hacer lo bueno, o más bien podríamos decir “sabemos hacer lo que es bueno”, pero no porque nos guste a nosotros en nuestra carnalidad, sino que es bueno en relación a fundamentos lógicos, morales, o establecidos por Dios, pero si nosotros no lo hacemos, y somos permisivos y tolerantes con aquello que sabemos no es bueno, y eso es contaminarse con lo que abunda en el mundo y que Dios en su Palabra no tolera. Por lo tanto, si sabemos hacer lo bueno, aunque el mundo no esté de acuerdo con ello, igual debemos hacerlo, y ser fieles a sus mandatos, pues si no hacemos lo bueno seremos considerados pecadores, y no tendremos acceso a la vida eterna. Procuremos hacer lo que Dios nos manda, pues aunque sea difícil, Dios ha prometido estar con nosotros para ayudarnos y fortalecernos.
Pr. Herman Gajardo P.



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