“13. Hermanos míos, no os extrañéis si el mundo os aborrece. 14. Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. El que no ama a su hermano, permanece en muerte. 15. Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida; y sabéis que ningún homicida tiene vida eterna permanente en él. 16. En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.”
1 Juan 3:13-16
En estos versículos que leemos hoy, vemos la magnitud y profundidad que esta Palabra contiene, pues nos aclara que el mundo nos aborrecerá, por lo cual no debemos extrañarnos ni preocuparnos si estas situaciones ya las estamos experimentando en nuestra vida o vemos cómo el mundo avanza raudamente en pos de lo contrario a lo que la Palabra nos enseña, y si no transamos lo aprendido en ella, y lo aplicamos, y lo defendemos, el resultado es y será que, al no compartir sus puntos de vista, seamos aborrecidos, y hasta tratados de homofóbicos.
Pero el versículo 14 nos anima al recordarnos que “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida”, o sea en nuestra antigua vida, antes de conocer a Cristo, estábamos muertos, pues una vida sin Dios no es vida, es solo existencia, pues Jesús es la vida, y al conocerle “pasamos de muerte a vida”, y esto lo vemos en nuestra nueva vida, pues ahora amamos a nuestro prójimo, a nuestros hermanos, y el que no ama es porque aún está muerto, y sigue en su vana manera de vivir.
En el versículo 15 dice que el que aborrece a su hermano es homicida, y los homicidas han transgredido la ley divina, por lo tanto no tienen vida eterna. Y en el versículo 16 nos dice: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos”, o sea si Jesús murió por amor a nosotros, entonces nosotros debemos seguir su ejemplo, y dar nuestra vida en favor de nuestros hermanos. Tremendo desafío… pidamos entonces a Dios que nos ayude a permanecer siempre en Él.
Pr. Herman Gajardo P.



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