“8. palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros.”

Tito 2:8

Sabemos que la Palabra de Dios, las Sagradas Escrituras, la Biblia, es infalible, nunca falla, nunca se equivoca, por eso, sus mandamientos y sus certeros preceptos, deben estar siempre en nosotros, en nuestra mente y en nuestro corazón, de tal manera que nuestra existencia esté totalmente sujeta a Dios y a su voluntad. En el versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo sigue dando instrucciones a Tito sobre su desempeño, el cual debe ser un “ejemplo de buenas obras”, como vimos anteriormente, y ahora especifica que sus planteamientos, sus dichos, su enseñanza debe ser: “palabra sana e irreprochable”, o sea que cada oyente, no solo lo escuche, sino que también vea su proceder y compruebe que de nada tiene que retractarse, que todo lo que diga es de acuerdo a las Sagradas Escrituras, y que en todo sea irreprochable. Tremendo desafío para nosotros hoy, en estos días en los cuales Dios, en su perfecta voluntad, nos ha hecho vivir.

En el versículo, también leemos que todo esto es con propósito definido, pues dice: “de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros”, tremendo, glorioso..!!, pues ratifica que nada de lo que vivimos es casualidad, sino que es parte de lo que Dios ha considerado importante para nuestro crecimiento espiritual, de manera que el enemigo vea que todas sus artimañas en nuestra contra no tendrán éxito, pues nosotros, su pueblo, sus hijos, su Iglesia, nos guiamos por su maravillosa Palabra que es irreprochable, y contra ella el enemigo no puede hacer absolutamente nada; por eso, cuando Jesús fue tentado en el desierto, pudo salir victorioso, debido a que Él utilizó la Palabra escrita, y el diablo no pudo seguir enfrentándolo, y de la misma manera, nosotros hoy, podemos utilizar la Palabra escrita en contra del enemigo, y éste, huirá de nosotros. Amén.

Pr. Herman Gajardo P.