“1. Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.
4. Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza, Y no mira a los soberbios, ni a los que se desvían tras la mentira.
5. Has aumentado, oh Jehová Dios mío, tus maravillas; Y tus pensamientos para con nosotros, No es posible contarlos ante ti. Si yo anunciare y hablare de ellos, No pueden ser enumerados.”
Salmo 40:1-5
Nuestra confianza está en el Señor, solo a Él podemos orar y clamar, pues de Él viene nuestro socorro, aunque la respuesta se demore un poco, está llegará, en el versículo 1, del párrafo que leímos hoy, dice: “Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor”, y eso es lo que debemos aprender y no olvidar, pues Él oirá nuestro clamor, solo debemos aprender a ser pacientes y esperar, pues Dios cumplirá su promesa de bendición.
Él nos saca del pozo de la desesperación y del lodo cenagoso, pone nuestros pies sobre la peña, y endereza nuestros pasos, y no solo eso, sino que pone un cántico nuevo en nuestros labios, y si publicamos sus maravillas muchos sabrán quién es Dios y también confiarán en Él, y seremos bienaventurados al hacerlo, y no nos desviaremos tras las mentiras con que el mundo nos engaña.
En el versículo 5 leemos que Dios ha aumentado sus maravillas, y sus pensamientos para con nosotros, los cuales son tantos que no se pueden enumerar, si los quisiéramos dar a conocer, de la misma manera como hemos aprendido que su amor es tan grande que no se puede medir, así también sus misericordias para con los que en Él esperan. Enséñanos oh Dios a conocer y disfrutar tus bendiciones y ser siempre agradecidos.
Pr. Herman Gajardo P.



Sé la primera persona en compartir una reflexión.