“3. Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero criado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley de nuestros padres, celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros.”
Hechos 22:3
En el contexto del versículo que leemos hoy, encontramos nuevamente a Pablo siendo acusado por judíos antagonistas, los cuales lo acusan de no respetar la ley, ni al pueblo y además de profanar el Templo ingresando a griegos dentro, lo cual no era cierto, pero igual lo golpearon violentamente queriendo matarlo, hasta que el Tribuno interviene y encadena a Pablo, preguntando quién era, y lo hace llevar a La Fortaleza, para allí interrogarlo, pensando que era un delincuente, pero Pablo se defiende, según el versículo que leemos hoy, diciendo: “Yo de cierto soy judío, nacido en Tarso de Cilicia”, incluso habla en hebreo, para que los judíos lo escuchen. Luego dice: “pero criado en esta ciudad”, o sea, no soy ningún extraño, ni tampoco un desconocido.
Además, en su defensa agrega que fue “instruido a los pies de Gamaliel, estrictamente conforme a la ley de nuestros padres”, Gamaliel era un reconocido maestro y venerado por todos, por lo cual Pablo fue instruido con rigor en la Ley de Moisés. El versículo termina con la siguiente declaración de Pablo: “celoso de Dios, como hoy lo sois todos vosotros”, o sea, Pablo tenía buenos argumentos para su defensa, como usted y yo hoy los tenemos cuando seamos increpados.
Pr. Herman Gajardo P.


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