“16. Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar, pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase.”

Hechos 28:16

Después de muchos días y muchas dificultades, el apóstol Pablo por fin llega a Roma, en todo el tiempo de la travesía el centurión a cargo, ya tenía una cierta confianza con Pablo, a quien, estoy seguro, oyó muchas veces hablar de Jesús, y nada malo vió en él, por lo cual, es posible que en su informe haya hablado de lo que sucedió con Pablo en el viaje, pues, el centurión había sido testigo de muchos hechos sobrenaturales que Dios obró por mano de Pablo. El versículo que hoy leemos, dice: “Cuando llegamos a Roma, el centurión entregó los presos al prefecto militar”, Pablo ahora quedaba en manos de un prefecto militar, una autoridad diferente, alguien de mayor rango, más duro, más violento, pero nada puede amedrentar a quien tiene puesta su confianza en el Señor Jesucristo.

Luego, el versículo termina con la siguiente declaración: “pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase”, cuando uno menos se lo esperaba espera, allí Dios actúa y nos sorprende, y allí nos damos cuenta que, a pesar de las tribulaciones, a pesar de las dificultades, Dios nunca se ha apartado de nuestro lado, su mano poderosa siempre está a nuestro favor, pasaremos por problemas, pero no los pasamos solos, solo debemos confiar en Él; su Palabra dice: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” (Isaías 43:2).

Pr. Herman Gajardo P.