“17. Aconteció que tres días después, Pablo convocó a los principales de los judíos, a los cuales, luego que estuvieron reunidos, les dijo: Yo, varones hermanos, no habiendo hecho nada contra el pueblo, ni contra las costumbres de nuestros padres, he sido entregado preso desde Jerusalén en manos de los romanos;”
Hechos 28:17
El apóstol Pablo había estado preso, en manos de los romanos, ya por más de dos años, y recordemos que él apeló al César, considerando su ciudadanía romana, de lo contrario habría muerto en Jerusalén a manos de los judíos que lo perseguían. Pero, cuando Dios llamó a Pablo, le dijo: “Ve, porque yo te enviaré lejos a los gentiles” (Hechos 22:21), y la voluntad de Dios se cumple, sí o sí, quizás no cuando nosotros lo esperamos, sino cuando Él lo determina, y a veces no son días, o semanas, sino años, Dios nos perfecciona y lo hace en su soberanía, o sea, cuando Él lo estime conveniente.
En el versículo que leemos hoy, dice que “Pablo convocó a los principales de los judíos”, o sea, aún estando preso, Pablo se las ingenió para poder hablar con ellos, para compartir su experiencia de porqué él estaba allí, no era una defensa de su persona, sino de hablarles a los judíos allí residentes y convencerlos de que Jesús era el Cristo de las escrituras. Al igual que Pablo, pidamos nosotros al Señor, que nos dé sabiduría de lo alto para poder ser testigos de su gracia, y proclamar las buenas nuevas de salvación, en cualquier lugar, y no importando las circunstancias adversas.
Pr. Herman Gajardo P.


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