“19. Entonces vinieron unos judíos de Antioquía y de Iconio, que persuadieron a la multitud, y habiendo apedreado a Pablo, le arrastraron fuera de la ciudad, pensando que estaba muerto.

20. Pero rodeándole los discípulos, se levantó y entró en la ciudad; y al día siguiente salió con Bernabé para Derbe.”

Hechos 14:19-20

Saber de Dios y sus proezas, y reconocer su grandeza y su poder, dista mucho de conocer a Dios, y haber experimentado su poder en nosotros, pues hay muchos que tienen mucho conocimiento de quién es Dios, incluso hasta pueden enseñar de Él, pero nunca haber estado con Él, o sea, debemos debemos saber diferenciar bien entre conocer “de” Dios y conocer “a” Dios. Los judíos desde pequeños eran instruidos en las sagradas escrituras, incluso, memorizaban (y hasta hoy) porciones extensas de la Palabra de Dios, conocían de las maravillas y grandes proezas hechas por Dios, respetaban y cumplían con los ritos y ordenanzas de la ley, pero no conocían a Dios personalmente. Dios se hizo hombre, y estuvo entre nosotros como hombre, cumpliéndose en Jesús todo lo que la Biblia habla del Mesías, sin embargo, los judíos no lo aceptaron como el Cristo.

Pablo era un judío que conoció personalmente a Dios y su vida fue transformada, y su pasión por tratar de compartir el evangelio le trajo las consecuencias de una cruel persecución, como lo que leemos en los versículos de la porción bíblica de hoy, por lo cual, procuremos nosotros conocer a Dios, experimentar su Presencia, y ser transformados por Él, no será fácil, habrá consecuencias, pero Él estará con nosotros, nuestra vida cambiará, y seremos salvos.

Pr. Herman Gajardo P.