“24. quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.
25. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.”
1 Pedro 2:24-25
El apóstol Pedro había entendido a cabalidad la labor redentora de Jesucristo, pues él experimentó una y otra vez la divinidad de Jesús, a través de su accionar, de sus prodigios y señales, y además, vivió con dolor y angustia, en carne propia, lo que nuestra naturaleza humana es capaz de hacer, incluso negar a Cristo, pero también conoció el perdón, sintiendo la mirada fija de Jesús sobre él, para hacerle entender que Dios cumplirá su propósito en cada uno de nosotros. En los versículos que leemos hoy, Pedro está hablando de Jesús, “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”, el apóstol Pedro demuestra su conocimiento y confianza en la labor efectuada por Cristo con el fin de salvarnos de la condenación eterna.
En el versículo 25, leemos: “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”, y nos damos cuenta de donde nos sacó el Señor, y que solo por amor y por su eterna misericordia, nos salvó, nos perdonó, y nos trajo de nuevo al redil, y nuestra alma ha encontrado la paz que tanto anhelábamos estando perdidos. El amor de Dios es maravilloso. Ven a congregarte, contáctanos para ayudarte.
Pr. Herman Gajardo P.


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