“25. Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas.”

1 Pedro 2:25

El concepto de “oveja descarriada”, está ampliamente difundido en los escritos del Antiguo Testamento, en 1 de Reyes 32:17 encontramos al profeta Micaías diciendo: “Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehová dijo: Éstos no tienen señor”; el prominente profeta Isaías escribió: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”, y esto lo escribió cuando profetizaba acerca de Jesús; el profeta Ezequiel escribió: “Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas”, profetizando también acerca de lo que haría Jesús.

En el versículo que leemos hoy, Pedro vuelve a tomar el concepto y escribe inspirado por el Espíritu Santo: “Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas”, y así estábamos, descarriados, perdidos, pero Dios tuvo misericordia de nosotros, y nos amó, y envió a su Hijo, al buen Pastor, como Jesús mismo se presentó al decir: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”, y así lo hizo, y pagó con su vida el precio de rescatarnos, y nos trajo de vuelta al redil, y ahora Él es nuestro pastor, como un día escribió David ese precioso Salmo 23: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”, bendito Jesús..!!


Pr. Herman Gajardo P.