“17. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta.

18. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.”

Filipenses 4:17-18

Todos sabemos que Jesús enseñó: “Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:35), y eso, era algo que el apóstol Pablo lo tenía muy asumido en su vida, por lo cual, en el versículo 17 que leemos hoy, escribe: “No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta”, o sea, él sabía la virtud de él dar, por lo cual anima a los creyentes a ser dadivosos, para que tengamos fruto en nuestra cuenta, Pablo conocía las bendiciones de dar, y darse incluso a sí mismo por causa del evangelio, por eso le importaba mucho que los creyentes dieran fruto, ese fruto que corresponde a estar asido y dependiendo totalmente de Dios.

En el versículo 18, Pablo escribe: “Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios”, las ayudas de los hermanos, las ofrendas voluntarias a su favor, las considera como un olor fragante, un olor grato, como de holocausto, de sacrificio aceptado, agradable al Señor. Que nuestras ofrendas sean siempre para honrar al Señor, en obediencia a sus preceptos, Dios mira nuestro corazón.

Pr. Herman Gajardo P.