“24. Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían.

25. Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo:

26. Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis;”

Hechos 28:24-26

A pesar del denuedo con que Pablo predicaba, y la claridad con que explicaba la Palabra, al igual que hoy, no basta con tener la habilidad o devoción de compartir el evangelio, pues quien juega un papel fundamental es el Espíritu Santo, pues nosotros hablamos al intelecto, pero el Espíritu es quien habla al corazón de las personas, y si estas son reacias a recibir la verdad del evangelio, entonces endurecen su corazón y no dejan que nadie los saque de su error, aduciendo planteamientos sin fundamento, solo para defender su humana postura; es el engaño del enemigo que oscurece su vida y la luz del evangelio los ahuyenta. En el versículo 24, que leemos hoy, dice: “Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían”.

Frente a estas circunstancias, el apóstol Pablo nos enseña que el profeta Isaías escribió lo que el Espíritu Santo le indicó: “Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis”, y así es, oyen pero no escuchan ni entienden, y no se dan cuenta que el amor de Dios aún sigue llamándolos, que se acerquen a Él, que hoy todavía es día de salvación. No endurezcas tu corazón.

Pr. Herman Gajardo P.