“10. E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras de mal, para que no me dañe! Y le otorgó Dios lo que pidió.”

1 Crónicas 4:10

Este versículo, que leemos hoy, está en medio de un capítulo, del primer libro de Crónicas, que contiene solo genealogías, y entre muchos nombres aparece el de Jabes, del cual se narra que fue un hombre ilustre, pero lo interesante es leer que él hizo una sincera oración al Señor que comienza diciendo: “¡Oh, si me dieras bendición..!”; la situación reinante en ese tiempo no era buena, y ser bendecido por Dios en medio de la incertidumbre, es el anhelo de todos los que conocemos a nuestro Todopoderoso Dios, de manera que el Señor nos proteja, nos sustente, y sea siempre nuestro Refugio, luego en su oración agrega: “y ensancharas mi territorio”, ensanchar es agrandar, es ampliar, el territorio es el lugar que tengo, el que ocupo, hoy podríamos decir que podemos hacer más, que necesitamos más dones para desempeñar nuestro ministerio, también puede ser que el lugar donde vivo es pequeño, que Dios podría darme la posibilidad de tener una casa, o un lugar más grande que el que ocupo ahora con mi familia.

La oración continúa pidiendo: “y si tu mano estuviera conmigo”, pues yo he intentado en vano lograr muchas cosas y no he podido… y la oración termina clamando lo siguiente: “y me libraras de mal, para que no me dañe!”, en otras palabras, te necesito Señor, no me dejes solo en mis tribulaciones, tú puedes pelear a mi favor..!! Líbrame de todo mal..!!; quizás esta oración contiene los mismos anhelos de muchos de nosotros hoy, y este versículo marca una gran diferencia, pues dice: “Y le otorgó Dios lo que pidió”, Gloria a Dios..!! Bendito es el Señor, pues escucha una oración sincera y de todo corazón, hermoso ejemplo es este de Jabes, pues nos muestra la misericordia y respuesta del Señor ante nuestras peticiones.

Pr. Herman Gajardo P.