“28. diciendo: ¿No os mandamos estrictamente que no enseñaseis en ese nombre? Y ahora habéis llenado a Jerusalén de vuestra doctrina, y queréis echar sobre nosotros la sangre de ese hombre.
29. Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.”
Hechos 5:28-29
Los Fariseos y Saduceos, estaban agotando sus esfuerzos por frenar el avance de los seguidores de Cristo, el detenerlos y encarcelarlos no estaba funcionando, por lo cual seguían insistiendo en prohibirles que predicaran las buenas nuevas del evangelio de Jesucristo, y amedrentarlos con volverlos a encarcelar, eran sus armas… mas, lo que ellos ignoraban, era que el Espíritu Santo en ellos les daba poder, autoridad, valentía, y nada les haría transar en su obediencia al Señor, pues ni la cárcel, ni ningún castigo o apremio físico les impediría seguir predicando el evangelio, pues ellos habían sido transformados, al igual que el profeta Jeremías un día declaró: “había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude” (Jeremías 20:9), y este mismo sentir ahora estaba en cada uno de los seguidores de Cristo.
Los detractores del mover del Espíritu Santo, y del efusivo actuar de los discípulos, estaban totalmente turbados y una vez más conminan a Pedro y a los apóstoles a que no sigan enseñando ni hablando del evangelio de Jesucristo, pero la respuesta de Pedro es magistral y hace la siguiente declaración: “Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres”, Amén..!! Gloria a Dios..!!, nada ni nadie puede acallar a un predicador, pues la prioridad de nuestra existencia es dar a conocer el mensaje de salvación, aunque se levante oposición, aunque aumente la persecución, el amor de Dios debe ser conocido por todos, y nosotros debemos obedecer a Dios antes que a los hombres.
Pr. Herman Gajardo P.


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