“20. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor.”

Colosenses 3:20

En este versículo que leemos hoy, el apóstol Pablo lanza una Palabra de Dios dirigida a los hijos, pues los hijos son el complemento de la familia que inician dos personas que unen sus vidas, en nuestro caso de personas que hemos creído en el Señor y hemos aceptado vivir de acuerdo a sus preceptos y mandamientos. Lamentablemente hay quienes asumen esta responsabilidad del matrimonio solo superficialmente, sin considerar la profundidad e implicancia de este pacto, según lo establecido por Dios mismo, pues fue Él quien constituyó el matrimonio, proyectando de esa manera su Plan de salvación que abarcaría a toda la humanidad; teológicamente se refiere a la unión de Cristo con la Iglesia, para engendrar hijos semejantes a Cristo.

El versículo de hoy es claro y enfático: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo”, al igual que la orden a las esposas y a los maridos, también es ineludible, no se pueden buscar alternativas u otras opciones, de la misma manera está establecido en uno de los Diez Mandamientos, que dice: “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12), el honrar, obedecer, someterse a la orden de los padres es irrefutable, y en todo esto, y para cada uno de nosotros, está establecido el concepto de obediencia, pues Dios ama la obediencia y aborrece la desobediencia (Deuteronomio 28), entonces la pregunta para hoy es si queremos agradar a Dios, o seguir los planteamientos que el mundo nos ofrece. Tenga cuidado, pues su decisión afectará también a su familia, sean padres o sean hijos.

Pr. Herman Gajardo P.