“29. Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

30. Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen;

31. pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.”

Isaías 40:29-31

Gracias damos a Dios por su Palabra, que cada día conforta nuestra alma y nos enseña cómo renovar nuestras fuerzas. La Palabra leída nos reitera su gran preocupación por nuestro diario vivir, y nos recuerda que Él sabe y conoce nuestras necesidades. Él tiene cuidado de nosotros y nos alienta a esperar cada día en sus promesas.

Él es el que da esfuerzo al cansado, Él es nuestro reposo, Él es nuestro descanso. Si eres joven o adulto, Él está presente en cada etapa de nuestra existencia, Él sabe lo que pensamos y lo que anhelamos, por eso nos repite, una y otra vez, que vengamos a Él, que escuchemos su voz, que obedezcamos sus mandamientos, que vivamos “quieta y reposadamente”, que no nos preocupemos de ninguna circunstancia adversa que pueda venir a atormentarnos, que no tengamos temor, que confiemos en Él.

Que hermoso es leer como Dios se preocupa y nos apacienta, por eso debemos creer en sus promesas, y aprender a descansar en ellas, incluso el versículo 31, que estamos analizando, nos hacer ver que así como las águilas, al llegar a cierta edad se renuevan de tal manera que duplican su vida, de esa misma manera Dios renueva nuestras fuerzas si es que nos sentimos cansados, agotados, fatigados, Dios nos sigue diciendo que solo debemos esperarle a Él, pues Él vendrá y estará siempre con nosotros protegiéndonos y amándonos.

“Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará.” (Salmo 37:5)

Pr. Herman Gajardo P.