“15. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.”
Hebreos 4:15
Cuando el pueblo de Israel fue sacado desde Egipto por Dios, con prodigios y señales a través de Moisés, la última noche debían estar listos y preparados porque el ángel de la muerte pasaría por todas las casas y eliminaría los primogénitos de cada familia, pero el ángel pasaría de largo si en esa casa en los dinteles y en los postes de las puertas, estuviesen pintados con la sangre de un cordero, que debían sacrificar antes de salir de Egipto con rumbo a la tierra prometida (Éxodo 12:21-23), obviamente, ahora entendemos que esto era un ejemplo, de lo que nuestro Salvador Jesús haría en nuestro favor al morir en la cruz del calvario, y derramar su preciosa sangre para expiación de nuestros pecados y librarnos de la muerte eterna, y como ya lo habíamos mencionado anteriormente, Jesús se hizo a sí mismo nuestro sumo sacerdote, y lo hizo por amor a toda la humanidad, para interceder por nosotros, y darnos salvación eterna.
Por todo lo que hizo, al ponerse en nuestro lugar, al padecer mucho más de lo que nosotros padecemos, al ser nuestro perfecto sustituto, Jesús vivió en carne propia todo tipo de tentaciones y no sucumbió a ninguna, por eso el versículo que leemos hoy dice: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”, Glorioso Salvador..!! Sinigual intercesor por nosotros..!! Nadie como Él..!!
Pr. Herman Gajardo P.


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