“13. Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo;

14. si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

2 Crónicas 7:13-14

Dios es Soberano. En su mano está el hacer y el deshacer. Dios sigue teniendo el control de todo. Él puede parar todo, tiene todo el poder para hacerlo. Pero debemos aprender a reconocer su soberanía. Debemos aprender a respetar a Dios.

Creo que esa es una de nuestras falencias como seres humanos, el no aceptar su soberanía y tratamos de exponer nuestros puntos de vista frente a cualquier situación de vida, incluso algunos van más allá y se autodenominan como expertos en situaciones problemáticas y hablan en contra de Dios y tratan de ridiculizar su persona por el simple hecho que Dios no hizo lo que ellos y tal vez muchos hubieran querido que sucediera. Ejemplo de esto es que frente a diversas situaciones caóticas que hemos experimentado, la pregunta siempre que está en el aire es ¿Porqué Dios permitió que esto sucediera?, ó ¿Porqué Dios no hizo nada?, ó ¿Y dónde estaba Dios?. Cualquiera de estas preguntas son obviamente por no reconocer la soberanía de Dios.

Los versículos leídos hoy, tienen que ver con una respuesta que Dios le da a Salomón, cuando éste consagra el Templo recién construido, y la respuesta de Dios tiene que ver con eso, con su soberanía. Él tiene el poder para provocar sequías, enviar plagas de langostas ó enviar alguna pestilencia.

Pero, lo que Dios nos dice, es que Él puede sanar nuestra tierra, Él puede perdonar nuestros pecados, Pero siempre y cuando nosotros nos humillemos delante de Él, o sea debemos reconocer su grandeza; debemos orar, o sea clamarle a Él para que extienda su mano de misericordia; además nos dice que busquemos su rostro, o sea que el enfoque de nuestra vida sea creer en Él y buscar su atención con corazón contrito y humillado.

Dios también nos dice que si nos arrepentimos de nuestros malos caminos, entonces Él se moverá a nuestro favor y nos perdonará y sanará nuestra tierra. Dios no está ajeno a lo que sucede en este tiempo, pero hay algo que debemos tener presente, y no olvidarnos, primero reconocer que Él es Dios Soberano y que nunca ha dejado de amarnos.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

Pr. Herman Gajardo P.