Este domingo recién pasado, en Chile celebramos el Día del Padre. Muchos fueron agasajados por sus hijos, algunos hijos viven con sus padres y disfrutaron con ellos en sus casas, pero debido a la cuarentena que debemos respetar, muchos padres no pudimos estar con nuestros hijos, pero no faltó el saludo telefónico ni algún regalito que los hijos se la ingeniaron para que los recibiésemos. Fue un lindo día para recordar.

Pero hay un grupo de hijos que no pudieron saludar a sus padres, ya sea por problemas familiares, por enojos, por rencores, por abandonos, o por haber perdido a sus padres, y el domingo fue un día triste. Es triste perder al papá, por algún accidente, una enfermedad, o el terrible Covid. ¿Cómo explicarle a un hijo que su padre no está y que no volverá a estar presente?.

Frente a circunstancias adversas necesitamos a alguien que nos cobije, alguien que nos ayude, alguien que nos hable, alguien que nos aconseje, alguien que se preocupe, alguien que nos sustente... y nuestro padre ya no está. ¿Qué hacer?, ¿Quien puede ayudarnos?, ¿A quien acudir?, ¿Quien me consolará?. La tristeza nos consume, la desesperanza llegó a nuestro corazón, ¿Alguien se interesa por nosotros?, ¿Alguien se preocupará por nosotros?.

¿Y qué papel juega Dios al vernos así?... pues tengo buenas noticias... hay una invitación vigente para todos:

“...Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.”

2 Corintios 6:18

Pr. Herman Gajardo P.