“16. El rey no se salva por la multitud del ejército, Ni escapa el valiente por la mucha fuerza.”
Salmo 33:16
No hay duda que, el objetivo de este versículo, es darnos a entender que tenemos que aprender a visualizar y comprender en quien ponemos nuestra confianza, o nuestra esperanza, pues en nosotros existe la tendencia a confiar en lo que vemos, y siempre sopesamos la viabilidad de todas las alternativas que se nos presenten frente a alguna dificultad a enfrentar, pues queremos salir bien de las dificultades que se nos presentan. En el versículo que leemos hoy, David no nos entrega una solución para un problema en particular, sino que su enfoque es hacernos ver que no es lo que nosotros pensamos, que no se trata de cantidad o de multitud de alternativas, pues tajantemente nos enseña que: “El rey no se salva por la multitud del ejército”, y esta declaración la hace con conocimiento de causa, pues en muchas ocasiones él mismo posiblemente confió en sus habilidades y estrategias para enfrentar una guerra, pero descubrió que no se trata de ganar porque su ejército es mayor.
Luego leemos: “Ni escapa el valiente por la mucha fuerza”, dándonos claramente a entender que no es por la mucha fuerza que podamos tener, David nos está enseñando que nuestra confianza debe estar puesta solo en Dios. La Biblia también nos dice que: “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6), por lo cual, no nos desanimamos si no tenemos las suficientes armas, o la suficiente fuerza, para enfrentar al enemigo, pues la respuesta es que pongamos nuestra confianza solo en el Señor, pues Él es el que pelea por nosotros, y solo seremos librados, protegidos, y cubiertos por el poder de su Espíritu Santo que está en nosotros. Yo confío solo en ti Señor.
Pr. Herman Gajardo P.


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