“12. Éstos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados;”

Judas 12

El apóstol Judas Tadeo, en el versículo bíblico que leemos hoy, continúa enseñándonos acerca de aquellos que se han apartado del Camino, y se han contaminado con los conceptos y preceptos del mundo, y nos dice: “Éstos son manchas en vuestros ágapes”, o sea nos insta a estar alerta y conocer bien a este tipo de personas que son una mancha, una contaminación en nuestras reuniones, cuando nos congregamos para aprender de Dios y adorarle juntos, los cuales, agrega: “comiendo impúdicamente con vosotros”, o sea participan en nuestras actividades sin ninguna vergüenza, sin ningún pudor, pero manchan, ensucian, contaminan con su forma de ser, con sus adulaciones, con sus comentarios, con su fingimiento, y además solo “se apacientan a sí mismos”, o sea ellos no reciben nada de lo que se enseña, de la doctrina pura y sana que se comparte, no, ellos solo comen lo que a ellos les gusta, solo reciben y absorben sus propios planteamientos, lo cual obviamente, no trae provecho alguno.

Judas Tadeo dice que son “nubes sin agua”, personas inconsistentes, que solo aparentan tener algo, pero que no tienen nada que entregar, y además “llevadas de acá para allá por los vientos”, andan de aquí para allá, entrometiéndose en todo, andan siempre como buscando lo último que está pasando. El versículo termina diciéndonos que son: “árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados”, son cero aporte, no se puede confiar en ellos. Que lamentable es saber que este tipo de personas aún existen, y muchas veces hay que lidiar con ellos, sabiendo que no llegaremos a ningún acuerdo mutuo, pues ellos están muy lejos de someterse a la voluntad de Dios. Que el Señor nos proteja de su influencia, y mantengámonos firmes en Cristo.

Pr. Herman Gajardo P.