“1. Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,”

Hebreos 12:1

En este versículo que leemos hoy, encontramos una enseñanza que debemos aprender y tener en cuenta cada día de nuestra existencia acá en la tierra, pues nos enseña que “teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos”, o sea que debemos tener cuidado en cómo reaccionamos, en como opinamos, en cómo reflejamos a Dios en nuestra manera de ser, y en todo lo que hacemos, pues aunque no nos damos cuenta, todos a nuestro alrededor nos observan todos los días, por lo cual, de verdad, como dice el versículo de hoy: “despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia”, pues ahora que estamos en Cristo, entonces debemos dejar que la Presencia de Dios que mora en nosotros nos limpie y nos ayude a despojarnos de todo peso y del pecado que está al acecho.

El versículo termina con la siguiente declaración: “y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”, enseñándonos así a no ser impacientes, a no confiar en nuestras propias decisiones, que muchas veces son impulsivas, sino a poner nuestra confianza en el Señor y dejar que Él guíe nuestros pasos, y cada día ir aprendiendo a someternos y sujetarnos a los preceptos que su Palabra nos enseña, sin olvidarnos que tenemos una carrera por delante y con paciencia y fidelidad llegar hasta el final, pues el enemigo también nos observa y él solo espera vernos caer, pero nosotros confiamos en el Señor.

Pr. Herman Gajardo P.